¡Ah cabrón!

Publicado en Cultura, Televisión con etiquetas , , , , , , , el 2009/10/15 por Joekaiser Godmex

¿Supieron la nueva de la Guzmán? La hospitalizaron por obstrucción de colon y otras complicaciones anales derivadas.

guzmanculo

"Órale. 'Tons ahí andaba, Míster Ramones. ¡Si será cabrón usté!"

Supongo que ahora Adal Ramones es el consolador mas grande del planeta, manufacturado a partir de malos chistes y sueños perdidos. Ajiú.

La verdad no sabía si decir si ella lo estaba cagando o él estaba usándola de sombrero. Saquen sus conclusiones y vean el video de todo el incidente que es una cosa bárbara. Ya ni las putas del Porkys lo peinan a uno tan chilo.

¡Ai lob yu Méksico!

-¡uuuuuuuuhh! *se caga encima*
-JG

Je suis JUAN COLTRANO

Publicado en Música con etiquetas , , , , , , , , el 2009/09/24 por Joekaiser Godmex

¡Juar! ¡Mas WWM!

COMO ÑO.

Admítanlo, mierdas. En algún momento de su vida, seguro fingieron conocer a alguna celebridad, atleta o talento local para sentirse sofisticado y chic a sus costillas; y por razones que sinceramente eluden mi cerebro, mientras menos conocido era dicho individuo, mas caché. Era muy similar a decir que te gustaba System of a Down antes de que saliera el álbum Toxicity, o Slipknot antes de Iowa.

En fin. Estamos alejándonos del tema.

Dando por terminada la muy necesitada introducción, flotemos poco a poco hacia el epicentro de la presente bloguiada. Si bien no procuro leer muchas bitácoras, me da color de que las mismas procuran escribir un maldito libro cuando recomiendan a algún músico o agrupamiento. ¿En serio? Si el fin de un blog es hacer una recomendación, ¿de qué te sirve saber que Eric Clapton dedicó Layla a la entonces esposa de Paul McCartney? ¿de qué te sirve saber que en un principio Jim Morrison de The Doors quería ser poeta y no rockstar? Seguro. Repitiendo estas cosas te ves disque interesante frente a tus compitas bicicleteros, eso si ignoras que son datos que encuentras peladita en la GÜIKI. Pero… ¿eso qué te dice de la música, su producto artístico, el amor barato y hediondo con el que glasean tu cara?

Señoras y señores, hablemos de la música de John Coltrane.

La mayoría considera al jazz música de elevador y supermercado porque… uh… la tocan en elevadores y supermercados, principalmente. No obstante, es digno de observar que, como en toda doctrina, existen personas que cubren el mínimo de habilidad requerido para ejercerla y otros con genio absoluto para rebasar sus límites y explorar nuevas fronteras. ¿Dónde creen que califica John Coltrane? Para ponerlo en perspectiva, pretendamos que este blog es sobre metal. La música de elevador es Cradle of Filth y los genios son Manowar o Black Sabbath. (¡Jaja!)

Nacido en Hamlet, North Carolina en 1926, este músico creció…

Arriba: John Coltrane viajó al futuro en una realidad alterna, reescribió toda la música de Paulina Rubio y ganó tantos Grammys que los canjeó por la presidencia del mundo. YES WE CAN.

Arriba: John Coltrane viajó al futuro en una realidad alterna, reescribió toda la música (basura) de Paulina Rubio y ganó tantos Grammys que los canjeó por la presidencia del mundo. YES WE CAN.

¡QUE NO! No mamen.

John Coltrane era la clase de persona capaz de tomar un instrumento y sacarle tales sonidos que reviven el interés en él, así como los géneros con los que se asocia. El ejemplo más claro es la primer pieza exhibida en esta entrada: My Favorite Things, inicialmente un número del musical “The Sound of Music”. La canción original era interpretada por Julie Andrews con un tono ligero, alegre y vivaracho para su tiempo; Coltrane tomó la melodía principal y la transformó en el himno a la creatividad que espero escucharon, dándole extrañas influencias orientales.

Y si hablo en tiempo pasado es porque Mr. Coltrane se nos fue, y de una manera ruda. Se inyectó tanta heroína que su hígado básicamente hizo combustión. ¡Toma eso, Carmen Campuzano!

No cabe duda de que “Trane” no ofrece la clase de música con la que puedas bailar, hacer ejercicio, levantar pesas, jugar Nintendo o coger (Bueno. Chance y coger sí), pero en definitiva puedes escuchar su trabajo mientras haces algo relajante como leer, escribir, limpiar o incluso hasta manejar. Claro está, la única verdadera manera de apreciar tales obras maestras es ponerte los audífonos y prestar toda tu atención; sin embargo, vivimos en un mundo caótico y a la carrera, así que tanto tiempo libre parece un privilegio. Lo curioso es que aún con tanta prisa, y sin invertir las neuronas que escuchar a Coltrane amerita, se puede apreciar aquí a un titán de la música. Es lo más cercano a Agustín Lara, quien escribía geniales canciones que hasta el chilango del carrito de raspados entiende.

En conclusión, era algo así como Broly, pero negro y con instrumentos de viento en vez de impresionantes músculos.

Eso es todo por ahora. Levanta el meñique y recomienda a John Coltrane. Sigue mi consejo, que Joekaiser sabe lo que es bueno, tú.

Esperen otra entrada a ver cuándo, pues he estado ocupado en cosas más interesantes que actualizar un blog… como no actualizar un blog.

Coman pedo.

al nostalgia critic le va a dar cáncer de tráquea
-JG

Tele de Chinitos

Publicado en Televisión con etiquetas , , , , , , el 2009/05/14 por Joekaiser Godmex

Seguramente la abismal grey que veo frecuenta este blog -o sea ustedes- leyó el título de este post y pensó millones de cosas. Perfecto. Eso en pedagogía lo llamamos hacerse de una predicción. Quiere decir que, contrario a lo que te dicen en tu casa, (se supone) sabes leer; no obstante, te puedo asegurar con toda firmeza que, pensando en tele de chinitos, se les vino algo como esto en mente. Si es así, eso me dice que ocupan una buena expansión en su cultural general. Ahí les va.

Yo, en lo particular, me vi pensando en lo siguiente:

¡Ajá! Seres humanos fraguando una encarnizada lucha con trozos enormes de lo que parece ser poliestileno. El tiempo está en su contra, pues la marcha de la pared no se detiene. Al final sólo te espera una caída húmeda. ¿Se les hace conocido?

¿Neta?

Descartando el sarcasmo, fui testigo de cómo más de una persona familiarizada con los videos -o la premisa- del tan famoso “Human Tetris” (Brain Wall en su idioma original) se arrancaba el cabello a puños con lo que hizo TV Azteca. Me incluyo en ese grupo, pero dejaremos eso para después en este escrito. Antes quisiera tocar un punto que considero más interesante: ¿Por qué tuvimos Aguas con el Muro en nuestras televisiones mexinacas?

El hecho que vivimos en la tan susodicha era de la información es digno de considerarse. Información de todo tipo y de todos temas, desde escritos hasta dibujos, logotipos, mapas, música y, gracias recientemente a YouTube, video puede llegar a cualquier computadora de escritorio o portátil del mundo sólo con tener una buena conexión. Así fue como algún cibernauta frecuente empleado por TV Azteca -o simplemente un ejecutivo en tiempos de ocio- tuvo ante sí la idea para crear la versión mexicana de un programa japonés, una versión que, logísticamente, tiene todos los elementos fundamentales de la fórmula original. Hay un tanque de agua, trajes plateados de cuerpo completo que parecen de alien en película barata, el susodicho muro y, finalmente, el sendero que ha de recorrer antes de reclamar vidas humanas. Incluso se avientan un poco de inovación los Aztecos llevando viejas a ponerse el trajecito.

En resumen, hay buenos putazos, accidentes y hasta tetas. Entonces, ¿qué salió mal?

Ore... SANJOU!! diría El Chapulín Colorado antes de pelear con los malignos youkai. (A que no le entendiste)

"Ore... SANJOU!!" diría El Chapulín Colorado antes de pelear con los malignos youkai. (A que no le entendiste)

Miren ambos videos otra vez, si así lo quieren. Noten que los escenarios, los trajes y hasta los efectos de sonido y diseños del concept original están ahí. Lo que los diferencía, y por mucho, es el contexto en que sucede. Llámenlo neandertalismo cultural, pero muchos de nosotros, al ser presentados con algunas facetas de culturas foráneas, tendemos a reírnos simplemente porque esa gente, esa manera de hablar y de actuar es distinta a la nuestra. Algunos lo llaman grosero, pero cuando veo a un musulmán alzar las manos y gritar como guajolote, me voy a reír te guste o no.

Por lo tanto, si observamos a los japoneses -o a cualquier otro grupo étnico- con cuidado vamos a darnos cuenta que son un rompecabezas, el total acumulado de un sin número de cosas que, al final del día, e ignorando toda la basura anti-globalización, los define como una cultura. En pocas palabras, Aguas con el Muro busca emular tan sólo una pequeña parte de la identidad japonesa, una unidad tan mínima como un átomo o un quark. Ése es el eje de mi próxima hipótesis. No. Teoría. No. Ley universal al infinito y nunca jamás. O sease, la neta.

Los mexicanos no dan risa haciendo cosas de chinitos.

Ohayo, kisama ra to sensei-tachi! saluda Jorge-chan, anunciando su arrivo a Almoloyita Gakuen.

"Ohayo, kisama ra to sensei-tachi!" saluda Jorge-chan, anunciando su arrivo a Almoloyita Gakuen.

Hay una falla primordial en el modelo mexicano de Human Tetris que deliberadamente evité mencionar hasta ahora. Dicha falla es, en esencia, que la versión platanera local es un concurso realizado con el fin de ganarse unos pesitos y sacar para el recibo de la luz; por otra parte, la versión original no es más que un sketch disfrazado como concurso. En él, el equipo rojo (normalmente con alguna celebridad invitada como integrante) afronta los retos más sencillos mientras que en el equipo azul intentan transmutar sus cuerpos en formas no euclidianas para sobrevivir. Incluso en un ambiente como este, el humor no puede ser tan bueno si no es deliberado.

Repito. Los mexicanos no dan risa haciendo cosas de chinitos.

Todo esta palabrería auto-despreciativa fue parida por un flamazo de ira justificada: Televisa, se rumoraba, iba a traer el concepto del Batsu Game, popularizado en Japón por la mancuerna de comediantes Downtown, a su hiper-mierdísimo reality Hazme Reír en la forma de un sketch llamado “Si Te Ríes, Te Pego”. No he confirmado el rumor desde que lo escuché, y no tengo absolutamente ninguna intención de hacerlo; la razón es simple: Suena bastante descabellado para ser cierto. Human Tetris me sacará alguna carcajadita, pero a Downtown me los dejan en paz, cabrones.

A veces se tiene gracia. A veces se es un pendejo queriendo caerle bien a la gente a huevo, como Carlos Eduardo Rico. Cuando eres el segundo, y además te ponen en un formato de televisión que nada más unos cuantos van a entender, mutas y te vuelves un tercer pendejo: El que cree que YouTube da buenas ideas para la TV.

Y si creen que soy de esos tarados con pañoleta de Naruto y camisetas de Bleach, pregonando que Japón es la mejor cultura del mundo, pues váyanse a la mierda. No tengo nada que probar; pero si eres uno de estos cerotes, te reto a que me expliques qué onda con la cabeza gigante -y aparentemente desmembrada- de Bob Sapp hostigando a la humanidad con su celular Blokia.

¿A verdá?!

-a adal ramones le gusta la gruesa. a tí también.
-JG

Felación Interbloguera

Publicado en Comunidad con etiquetas , , , , , el 2009/05/03 por Joekaiser Godmex

Quisiera agradecer al buen autor de Frikultural. Ha tomado la decisión más sensata al promocionar esta berruga en la axila del internet en su post más reciente; ninguna vivienda tuvo que estallar, ningún ser querido amenazado y ninguna mascota tuvo que ser secuestrada. Para que vean que no todo lo hago en extremos, señores.

Si les interesa visitar dicha publicación digital, vayan con mi bendición. Trata sobre juegos de mesa -más allá del Turista y el Juego de la Oca, pinches corrientes- bastante complejos e interesantes, pero que lamentablemente carecen de una difusión adecuada para el cro magnon urbano (o sea la gran mayoría de ustedes). Por ende, lo que hace Frikultural es insertar el germen de la curiosidad sobre estos juegos en sus lectores, volviéndose el acto mas flagrante de sodomía cerebral más allá del blog Hazme el Chingado Favor (¡juar!). La única diferencia es que esta vez sí te va a gustar y, por todos los santos, sí vale la pena, aunque la verdad con tantos calabozos, dragones, elfos y cuanta cosa, parece más bien un blog tributo a Mago de Oz o alguna fantochada similar.

No se asusten. Escarven, que al cabo lo que encontrarán va a estar rico.

Lo único contraproducente de este asunto es que ahora, con gente colándose de Frikultural para acá, voy a tener que echarle ganas y ponerme en el plan de actualizar esta mierda un poco más seguido, pues eso de llegar a un blog sin posts es como mudarte a una casa sin muebles.

Y yo que iba a acostarme a ver películas de Toshiro Mifune en lo que quedaba del mes. GRACIAS.

Puto.

debemos detener a Cell, profesor Longfellow
-JG

The Face of Battle

Publicado en Literatura con etiquetas , , , , , , el 2009/03/26 por Joekaiser Godmex

Starcraft. Uno de los mejores y más reconocidos juegos de estrategia de todos los tiempos, disponible para un gran número de plataformas, aunque encontró su nicho en la PC gracias al servicio gratuito de matchmaking en línea Battle.net. ¿A qué viene esto? Este juego, ahora plagado de coreanos invencibles por razones que la verdad ignoro, ha permitido nacer a una casta de “pakitos” -mulas cerotes que viven conectados a sus juegos por vía intravenosa- que, por sus impresionantes conquistas intergalácticas se sienten eminencias en el arte de la guerra. De la otra cara de la moneda tenemos a tarados que se creen Patton por haberse macheteado El Arte de la Guerra de Sun Tzu, grupo demográfico del cual, admito, fui parte hasta que la emoción de haber terminado el libro se me bajó.

Por otra parte, tenemos películas como Platoon, Full Metal Jacket y Apocalypse Now que nos hablan sobre los horrores de la guerra y cómo tiende a aflorar los rasgos más oscuros y brutales del ser humano. Todas son buenas películas, pero al final no pasan de ser eso.

¿A qué quiero llegar? Hace más o menos un mes, recibí en el correo un libro que llamó ligeramente mi atención por comentarios de gente respetable. Habiendo leído las primeras veinte o treinta páginas, me vi iluminado en maneras inesperadas; en pocas palabras, sentí que estaba aprendiendo mucho más sobre la guerra de lo que cualquier película me hubiera mostrado, y que, en comparación con dichos pakitos abismales, me volví básicamente Napoleón. El libro sobre el que hoy les platicaré es un tratado único y revelador sobre la guerra, un parteaguas en la historia de la narrativa histórica. Este libro es The Face of Battle del inglés John Keegan.

El libro comienza con un gesto bastante humilde de parte del autor, admitiendo de inmediato que jamás ha participado en una guerra, y que todo lo que diga en las 300+ páginas restantes, lejos de ser afirmaciones, son conjeturas que un académico hace en base a documentos, mapas, cronogramas y testimonios que se han preservado en el transcurso de la historia. En un principio puede sonarte como el clásico marica dibujando círculos con el pie y desviando la mirada para que no lo abochornes, pero honestamente, conforme avanzas con su prosa informativa e inteligente -a veces irónica- se te olvida.

Si sabes leer -y si vas hasta aquí se debe suponer que sí-, verás en la portada que el libro es un estudio de Agincourt, Waterloo y el Somme. No, pendejo. No son bandas ni álbumes de epic metal (aunque Waterloo de Iced Earth no está nada mal). ¿Quiénes son esos tres güeyes? Mal. Estas tres batallas, aunque no fueron macrohistóricas -de relevancia irremplazable para la historia universal, salvo por Waterloo (les dejo esa de tarea por si no saben qué pedo)-, fueron elegidas por Keegan debido a su relativamente similar situación geográfica y la época en que sucedieron. Los tres conflictos se fraguaron en el noroeste de Francia en 1415, 1815 y 1915 respectivamente. Así pues, el corazón del libro, a grandes rasgos, es un análisis de las batallas que se llegaron a librar mediante combate cuerpo a cuerpo con espadas, hachas, arcos y flechas; mediante el uso de rifles y fusiles apoyados por sable y caballería; en trincheras, mediante artillería pesada y ataques aéreos.

¡A chingar a su madre de aquí!

"¡A chingar a su madre de aquí!"

Dirás: ¿Eso es todo? Pues te chingas. No. El capítulo que sirve de prefacio para el análisis de las batallas, aquél titulado “Old, Unhappy, Far-off Things” (lit. “Cosas viejas, tristes y distantes”) es un enorme ensayo sobre la historia de la narrativa histórica, sus distintas corrientes, sus más notables exponentes y estilos y sus fallas más comunes. Es tan completo y tiene tanto impacto por sí sólo que bien podría venderse o leerse como un libro aparte sin mayor problema. Ahora, si eres un diablo que gusta de conflictos épicos representados en 300 y Lord of the Rings, o de temibles guerras como aquellas que aparecen en Saving Private Ryan, Band of Brothers o Jarhead (…jeje) como yo, la gran mayoría de los puntos que Keegan comenta te van a caer como cubetazo de agua helada.

Por mencionar un ejemplo, ubiquémonos en un campo de batalla con dos ejércitos de infantería a punto de enfrentarse. Algo así como las fuerzas persas contra Esparta, en terreno llano y sin ventaja numérica; o bien, como en Braveheart. Después de decir palabras alentadoras a las tropas (y de enseñar el culo), ambos bandos corren como una locomotora humana, un sistema de engranes sincronizados a la perfección. ¡Están listos para chocar, con música de Clint Mansell o Hans Zimmer en el fondo!

¡Jaja! Pendejo.

Aplicando las perspectivas de Keegan, empecemos por desgajar el prospecto de un choque de proporciones épicas. ¿Estás seguro que todos los hombres van a correr juntos, al mismo tiempo, a la misma velocidad y sin romper filas? Si los hombres corrieran demasiado rápido y el terreno fuera incluso módicamente irregular, con que alguien se tropezara, éste terminaría víctima de una estampida humana, y esto si aquellos detrás de él son lo suficientemente ágiles y rápidos para reaccionar y saltarlo -o, en el peor de los casos, pisarlo-. Si cualquiera de los dos ejércitos no disminuye la velocidad para evitar romper las filas, terminaría amontonándose al frente, donde los guerreros, por más buenos que fueran, se verían limitados en movilidad y maniobras al tener al enemigo al frente y a sus compañeros vilmente empujándolo. Mientras tanto, conforme los cuerpos caigan, los soldados tendrían que caminar sobre ellos para avanzar, posiblemente tropezando o deteniéndose en superficies inestables (¡cadáveres!), causando más muertes bastante estúpidas pero nada ajenas a la guerra real.

Son esta clase de cosas las que te dejan reaccionando “¡Duh! ¡Pues a huevo!”, para que luego, ya que las sopeses bien, te quedes con un avergonzado “…pues a huevo.”. Son esta clase de cosas las que te esperan en esta gran pieza que trata no sólo sobre generales, estratagemas, territorio, correspondencia, clima, terreno y armas, sino también sobre hombres que, violando la ley cristiana, salían a los campos de batalla a pelear no sólo con el objetivo de ganar; también el de salir vivos.

En una nuez, si quieres aprender más de la guerra que lo que aprendiste en primaria, secu y prepa (aunque de seguro te la pasaste dibujando pitos en las ilustraciones del libro de texto), aplastando a la perrada futbolera con tu superioridad cultural, esa figurita de Sephiroth con paquete articulado y maquillaje de verdad puede esperar. Gástate ese dinero en algo mejor. Cambia unos dolaritos, busca en internet y saca tu diccionario de inglés. Cómprate The Face of Battle.

they thought their son Monotaro was retarded
-JG

Comme Un Taureau Savage!

Publicado en Cine con etiquetas , , , , , , , , el 2009/03/25 por Joekaiser Godmex

Para la mente condicionada por la internet, puedo preguntar al aire quién es el hombre más increíble del mundo y no faltará un peneque que grite “¡CHUCK NORRIS!” y diga unos dies facts que se memorizó. Mal. Si mi rol pasara del entrevistador al encuestado, haría uno de esos silencios incómodos donde me detengo para ver cuántos nombres importantes puedo hurgar. Puedo decirles que, incluso si no lo mencionase, el nombre de Robert DeNiro definitivamente vendría a mi mente.

Verán. Antes de volverse el suegro piratón de Ben Stiller, un pirata homosexual en Stardust, la voz de personajes computarizados que todos olvidan (En Shark’s Tale y Rocky & Bullwinkle) y otros roles nada memorables, Robert DeNiro hacía películas muy buenas. Corrección. Robert DeNiro hacía películas excelentes. Justo ahora puedo nombrar The Godfather Part II, Deer Hunter, Casino, Goodfellas, la icónica Taxi Driver y, sobre todas las demás, Raging Bull, el filme con el que espero iluminarlos.

Robert DeNiro, chato a su máxima expresión

Robert DeNiro, chato a su máxima expresión

Uno de los mejores filmes -si no es que el mejor- del ya legendario Martin Scorsese, Raging Bull, una pieza biográfica filmada a blanco y negro sobre el pugilista Jake LaMotta, llegó a cines en el año de 1980 después de mucha insistencia por parte de Robert DeNiro. ¿Insistencia, dices? Así es. Scorsese, quien ya tenía en su repertorio las excelentes Taxi Driver y Mean Streets, no se encontraba para nada interesado en hacer una película sobre un deporte -violento por naturaleza- que era incapaz de entender; no obstante, DeNiro vio algo en la vida de LaMotta (hasta entonces sólo disponible en libro) que despertaba un gran interés en él, al punto que estaba decidido a interpretarlo para un largometraje. Fue esta convicción con la que persuadió a Scorsese -entonces adicto a las drogas- y a Paul Schrader, el guionista de Taxi Driver, para realizar una adaptación de la vida del primer hombre en derrotar al invencible Sugar Ray Robinson (Schrader abandonaría el proyecto más tarde por diferencias creativas).

Se preguntarán qué es lo que hace que Robert DeNiro sea uno de mis héroes por esta película. Ciertamente no fue el hecho que insistió al director como una puta en celo hasta que le hicieron caso. Tal respeto se debe a la dedicación que tuvo hacia el personaje, pues no sólo dio una cátedra de la actuación con un LaMotta violento, paranoico y celoso; también llevó su físico al límite, ganando la complexión de 145 libras de un boxeador peso medio para luego subir a unas alarmantes 215, volviéndose más manatí que hombre. La verdad que rehusarte a usar un chalequito mamón para parecer gordo y ponerte chundo a fuerzas requiere huevos, muchos muchos huevos. Y amerita un Oscar, claro está.

Dejando toda felación atrás -por el momento-, pasaremos a la trama. La película comienza a mediados de los sesenta, años en que nuestro protagonista ha dejado el pugilismo para dedicarse a hacer un acto de stand-up comedy (algo así como lo que ves en Los Comediantes pero con mucha más gracia), ensayando sus líneas en voz alta mientras espera su turno para pasar al escenario. Entonces somos transportados veinte años atrás, época en que el Bronx Bull se ganaba su fama destruyendo a otros seres humanos, reventando sus rostros como piñatas de dulcería de la yarda, en particular a Jimmy Reeves. De ahí en adelante, después de una tremenda trifulca del público por la conclusión de la pelea, somos presentados con el hermano Joey LaMotta (Joe Pesci) y un joven Frank Vincent -quien volvería a trabajar con Scorsese hasta 1990 en Goodfellas- interpretando el papel de Sal, un mafioso local interesado en comprar a Jake.

De aquí en adelante, la película se torna intensa. Somos agraciados con lo último que queda del matrimonio de nuestro protagonista, al igual que la relación agresiva que tiene con su hermano (dejando que éste lo golpee en la cara hasta abrirle las puntadas de su último combate, todo para probar que es duro) y, eventualmente, la aparición de Vicky, una muchacha menor de edad en la cual Jake está más que interesado.

Cada minuto de las dos horas que dura esta película, conocemos más y más a un hombre descomunalmente agresivo, paranoico, celoso pero al mismo tiempo frágil, confundido y, a falta de mejor descripción, furioso con la vida. Muchos críticos comentan que, a pesar de la violencia y furia de la narrativa, Raging Bull se puede considerar una exploración del alma. No podría estar más de acuerdo.

¿Por qué les recomendaría este filme? Las razones honestamente me sobran: a un carita le explotan la nariz de un putazo, aplastan a un cerote con la puerta de un taxi y LaMotta derriba puertas como si fuera pinche Hulk. ¿Qué más quieres? ¿Tom Cruise? La única forma en que esta película fuera más genial sería si Jake LaMotta tomara un suero para hacerse gigante y pelear contra un mecha piloteado por Mr. T, Dirty Harry y Agallón Mafafas.

Y el mecha es una mezcla entre Mazinger Z y Ramón Ayala.

Esta pieza cinematográfica, considerada entre las mejores de la década de los ochenta, se ve acompañada de un estilo visual poderoso que aprovecha la ausencia de color, una edición de sonido espléndida (los combates son acentuados con los sonidos de animales), una edición de tomas a cargo de la increíble Thelma Schoonmaker, una banda sonora en la que predomina el clásico Pietro Mascagni y actuaciones increíbles que te hacen creer cada palabra y situación. Y por si les gustan los datos de bolsillo marca Wikipedia que pueden presumir con viejas para que crean que tienen -por lo menos módica- inteligencia, Irwin Winkler y Robert Chartoff, los productores de Raging Bull, son también los productores de otra legendaria película boxística: Rocky. Me lo agradecen cuando tengan ese trío que siempre quisieron con la hermana de su mejor amigo y su amigui bisexual.

[inserte equivalencia femenina para la broma anterior aquí]

No es una película difícil de conseguir, así que puedes encontrarla en Netflix o Blockbastard (léase Blockbuster) sin mayor problema. Recomendaría comprar la edición de aniversario de dos discos, pues cuenta con material interesante como documentales, entrevistas con el elenco y Jake LaMotta en persona, así como comentarios y un diseño que puedes presumir sin problemas en tu estante.

Para aquellos con la atención de requesón cuajado (y los incrédulos), ahí les va el trailer:

Si no te interesa, entonces ve y púdrete el seso con tus “pelis” de horror, animes pseudointelectuales y sexicomedias gabachas, mula. Nosotros estaremos más que a gusto viendo cosas que valen la pena.

not to touch the earth, not to see the sun
-JG

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